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viernes, 9 de octubre de 2015

AMOR DE HERMANOS 


Dos hermanitos en puros harapos, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos: “vaya a trabajar y no molesten”, se oía detrás de la puerta; “aquí no hay nada, pordiosero…”, decía otro… Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños…
Por fin, una señora muy atenta les dijo: “Voy a ver si tengo algo para ustedes… ¡Pobrecitos!”

Y volvió con una cajita de leche.

¡Qué fiesta! Ambos se sentaron en la acera.

El más pequeño le dijo al de diez años: “tú eres el mayor, toma primero…y lo miraba con sus dientes blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose”.

Yo contemplaba la escena como tonto… ¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito…!

Se lleva la cajita a la boca y, haciendo de cuenta que bebía, apretaba los labios fuertemente para que no le entre ni una sola gota de leche.

Después, extendiéndole la lata, decía al hermano:

“Ahora es tu turno. Sólo un poquito.”

Y el hermanito, dando un trago exclamaba: “¡Está sabrosa!”

“Ahora yo”, dice el mayor. Y llevándose a la boca la cajita, ya medio vacía, no bebía nada.

“Ahora tú”, “Ahora yo”, “Ahora tú”, “Ahora yo”…

Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menorcito, de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda la leche… él solito.

Esos “ahora tú”, “ahora yo” me llenaron los ojos de lágrimas…

Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.

El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la caja vacía de leche.

Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría.

Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.

De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: “Quien da es más feliz que quien recibe.”

Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos.”

¿Cómo podrías hoy encontrar un poco de esta “felicidad” y hacer la vida de alguien mejor, con más “gusto de ser vivida”?

¡Adelante, levántate y haz lo que sea necesario!

Cerca de nosotros puede haber un amigo que necesita de nuestro hombro, de nuestro consuelo y, quizá aún más, de un poco de nuestra paz…

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Hechos 20:35

sábado, 3 de octubre de 2015

¿QUIÉNES SON LOS QUE BUSCAN A DIOS ?

Uno que busca a Dios,es aquel individuo cuyo anhelo por Dios nunca queda satisfecho.

El que va en pos de Dios, es aquella persona cuya pasión por la presencia de Dios lo impulsa a buscar lo imposible, con la esperanza de ser alcanzado por lo inalcanzable.
Un niño persigue a su amoroso padre,hasta que de pronto,los fuertes brazos del padre estrechan al que lo persigue se convierte en cautivo;el que fue perseguido en el apresador. Pablo lo explica de la siguiente manera:"sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello por lo cual también fui alcanzado " (filipenses 3:12).

Job era uno que iba en pos de Dios.Él dijo:¡Oh,si supiera dónde puedo encontrarlo!" David también lo era;él dijo:"mi alma te anhela". Pablo también lo era:"a fin de conocerte..."Los senderos apasionados de los que van en pos de Dios pueden ser trazados a través de las paginas de la historia,desde Moisés el tarta mudo,David el cantante y pablo el predicador ambulante,hasta contemporáneos que comparten una cosa en común: un hambre incansable por ir en pos de Cristo,al haber probado de su bondad,y vislumbrado momentáneamente lo invisible,no puede ser satisfechas con manos.

Añade tu nombre a la lista...sé uno de los que va en busca de Dios.¿Quién sabe? Quizá sea uno de los que son atrapados por Él.
   
                                                                     Claudio Freidzon 


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Tener Fé


Tener fe es “ACEPTAR” lo que Dios permite en nuestra vida aunque no lo entendamos, aunque no nos guste. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.

Tener fe es “DAR” cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud tanto al que recibe, como al que da.

Tener fe es “CREER” en lugar de recurrir a la duda, que es lo más fácil. Si la llama de la confianza se extingue, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. Para muchos creer en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros. Pero todavía hay una forma mas elevada de creer. Saber que nuestra vida está en las manos de Dios y que Él es quien cuida de nosotros.

Tener fe es “GUIAR, DIRIGIR” nuestra vida, pero no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es “LEVANTARSE” cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la auto compasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Tener fe es “ARRIESGAR” todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es “VER” positivamente hacia adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuán doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es “CONFIAR” pero confiar no sólo en las cosas y en las personas, sino en el Dios que obra, actúa y habla a través de las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes. Cierto que siempre habrá gente que lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquel en quien confías dos veces. 

Tener fe es “BUSCAR” lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es “ANDAR” por los caminos de la vida de la misma forma en que lo hace un niño. Tomados de la mano de nuestro padre. Tener fe es dejar nuestros problemas en manos de DIOS y arrojarnos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es descansar en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

“Que en tu vida haya suficiente fe para afrontar y esperar que las situaciones difíciles cambien, y la necesaria humildad para aceptar que muchas veces el que tiene que cambiar, eres tú”

Ánimo - José Luis Prieto

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tu puedes hacer sonreír a Dios, Atrévete.

Piensa en cuando alguien que realmente amas inesperadamente aparece. Tu cara se ilumina, ¿no?

Piensa en lograr metas, ver crecer a tus hijos, y en todos esos omentos que te gustaria disfrutar algún día… Se esboza una gran sonrisa en tu cara al imaginar y vivir todas estas experiencias.

Así es Dios con nosotros; Nuestro Dios verdaderamente disfruta vernos felices y disfruta que lo hagamos feliz. El ama sonreír cuando hacemos todo lo que le agrada, cuando somos capaces de extender una mano al necesitado, cuando compartimos su palabra con las personas que no le conocen; y claro como no, tambien se alegra de vernos disfrutar la grandiosa vida que nos ha dado, sanamente, sin vicios ni actos que pinten de gris la santidad que ha derramando sobre nosotros.

¿Dios se ríe?

Por supuesto que si, el lo hace. Por el contrario, ¿alguna vez has notado cómo los ídolos siempre tienen el ceño fruncido? Cuando visitas un museo vez esas estatuas de dioses e ídolos que pareciera que siempre vivieron amargados o tristes.

Pero Dios no es así. Él nos mira y sonríe. Le encanta bendecirnos. y por si no lo sabias Él canta y se alegra sobre nosotros…

Sofonías 3:17 dice: “pues tu Dios está contigo y con su poder te salvará. Aunque no necesita de palabras para demostrarte que te ama, con cantos de alegría te expresará la felicidad que le haces sentir”.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Instrumentos de Dios

Cuando un artista toca un instrumento, digamos la guitarra, está tiene mucho mas valor. Hemos visto como venden guitarras de artistas por precios hasta 20 veces mayores que una guitarra corriente. Cuando está en manos del artista, sale de la guitarra grandes melodías que sorprenden a todos. ¡El talento no está en la guitarra! Está en el artista que la usa.

Una vez es vendida, y otra persona la tiene en sus manos, ¡no vuelve a sonar de la misma manera! Porque el talento, las melodías no estaban en la guitarra, sino en el artista. Así mismo pasa con nosotros. Cuando Dios nos usa, hacemos grandes cosas: Sanamos enfermos, damos tremendas predicas, echamos fuera demonios. Y muchos dicen: "¡Que buenos soy! ¡Que gran poder tengo!"


Cuando la realidad es que es Dios usándonos para bendecir a otras personas. Nuestro valor no está en lo que somos, si no en lo que Dios hace con nosotros. ¡Somos instrumentos de Dios para bendecir a otras personas!


Permite a Dios usarte para sus propósitos, ¡usarte para lo que fuiste creado!.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Reflexión El Semáforo 

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de Paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje.

En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta.

La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales: – “Señora, lamento mucho este error”, Le explicó el policía. “Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga una cruz, su carro tiene en su parachoques un sticker que dice ‘¿Qué haría Jesús en Mi lugar?’, su tablilla tiene un borde que dice ‘Yo escojo la Vida’, otro sticker que dice ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, supuse que el auto era robado.”


Esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para ser cristiano no basta con ir a la Iglesia Los domingos o leer la Biblia de vez en cuando, porque el evangelio es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús… Así que la próxima vez que vayas en el auto, o de compras al supermercado, o te encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando y espera ver a Jesús en ti.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Es así como Dios quiere cuidar tus pasos 

Cuando un pequeño comienza a dar sus primeros pasos, se aferrar a nuestras manos para sentirse seguros, sus pequeños dedos aprietan los nuestros y podemos sentir la emoción y el temor de ellos; no quieren caerse, es una experiencia nueva que los emociona tanto como a nosotros, cuando tomamos su mano podemos ver la felicidad y la gratitud de saber que cuentan con alguien que sostiene su mano para tener estabilidad y no caer.

Cuando comienzas a caminar con Cristo también necesitas tener esa seguridad, esa estabilidad que te permita avanzar; pero tal como un pequeño confía ciegamente en sus padres, así quiere Dios, TU Padre que confíes en el.

El esta dispuesto a guiar tus pasos y a quitar todo tropiezo para que no caigas, Él te ayuda a caminar por el camino correcto, por un sendero justo que traerá para tu vida un destino victorioso.

David el hombre y Rey conforme al corazón de Dios, sabia que solo el Señor podía dirigirlo, guiar sus pasos y proteger su camino…

Dios me arma de fuerza y hace perfecto mi camino. Me hace andar tan seguro como un ciervo, para que pueda pararme en las alturas de las montañas, me has dado tu escudo de victoria. Tu mano derecha me sostiene; tu ayuda me ha engrandecido. Has trazado un camino ancho para mis pies a fin de evitar que resbalen. Salmo 18:32-35