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lunes, 4 de mayo de 2015


EL AMOR DE LOS AMORES

Todos los seres humanos tenemos la necesidad de amar y ser amados, es algo intrínseco a nuestra naturaleza. Pareciera, aunque no podemos verlo, que nuestro corazón a parte de tener cavidades que se llenan y vacían de sangre constantemente, también tuviera cavidades que solo pueden llenarse con sentimientos.
Todas nuestras necesidades fisiológicas pueden ser satisfechas, pero el ser humano trasciende su cuerpo y necesitamos mucho más que comer y dormir. La complejidad de nuestro ser interior, ese que no se ve a simple vista pero que indudablemente existe y determina quienes somos, le confiere al ser humano una necesidad fundamental, cuya satisfacción le garantizará una existencia feliz.
Hablamos de la necesidad del amor, esa necesidad de ser estimados, de recibir consideración a nuestras ideas, pensamientos y palabras; la necesidad de ser escuchados, y de que alguien nos mire a los ojos mientras escucha lo que le decimos; la necesidad de ser importante para algunos, de poder recibir su atención, de ser objeto de sus cariños y cuidados. Pero también la necesidad de dar de lo que recibimos, de ser protección, de ser alegría, de proveer los cuidados y de compartir nuestras derrotas tanto como nuestras victorias.
El primer amor humano en nuestras vidas es el amor de nuestra madre, ella es la guardiana de nuestra alma; ella es la primera fuente de alimento para nuestro ser en todas sus facetas; de allí que amamantar a un bebé se convierta en un acto de alimentación física, psicológica y espiritual.
Mientras la madre nos brinda su ternura y nos alimenta desde sus entrañas, el amor del padre es el fundamento sólido sobre el que se edifica nuestra seguridad; su autoridad representa nuestro refugio y nos establece límites para definir nuestro norte, para no ir a la deriva. El padre es ese árbol frondoso bajo cuyas ramas podemos descansar, es la voz de Dios en nuestro hogar, el capitán del barco.
Luego, viene el amor de los hermanos, el mayor solaz que podemos tener desde nuestra infancia y hasta nuestra despedida. Una de las más grandes bendiciones para un niño, un adolescente y un adulto es contar con el hermano amigo; el que te ama tan profundamente que podría entregar su vida por la tuya pero cuya confianza en ti le permite expresarte esas verdades que ningún otro te diría.
El amor entre hermanos no tiene tiempo, ni filosofía, ni colores que puedan cambiarlo. Es, como pocos, inalterable, siempre está allí, aunque pasen muchos años y corra mucha agua debajo del puente. Pienso que la fuerza de las experiencias vividas en la niñez potencia este amor hasta la eternidad, y los vínculos que se establecen difícilmente pueden romperse. Más tarde, vienen los amigos, y hay algunos que llegan a ser tan unidos como un hermano. Un amigo se goza con todas tus alegrías y es la mejor medicina en tiempos de angustia. En estas relaciones de amigos, los primos son muy especiales, pues ellos tienen algunos matices de hermanos y otros de verdaderos amigos. ¡Un primo puede ser el amigo de la vida!
Con la adultez viene el amor de la pareja; el amor a través del cual nos expresamos en toda nuestra dimensión como seres humanos. El amor de la pasión y el amor del sosiego. El amor que nos protege, y el amor que nos suelta y nos impulsa. El amor que cree y que nos confronta. El amor que crece con nosotros a medida que los años de la vida le agregan canas a nuestras cabezas y heridas a nuestras almas. Y con este amor llega a nosotros el amor más sublime de la Tierra: ¡Los hijos benditos! No hay palabras para expresar ese amor tan grande. Ellos nos convierten en creadores, nos dan el privilegio de participar en el proyecto de sus vidas. Los hijos nos llevan a conocer las profundidades en el océano del amor, los tesoros más hermosos que nos guarda la vida. El amor que menos nos pertenece y quizá al que más nos aferramos. ¡Los hijos benditos!
Sin embargo, ni los amores más sublimes y excelsos de la vida pueden llenar nuestras almas creadas con eternidad. En los mejores casos en los que todos estos amores nos hayan bendecido la vida, siempre existe y existirá un vacío en el ser humano que ningún amor terrenal puede llenar.
En esos momentos de soledad en los que nos encontramos con nosotros mismos podemos entender que más allá de todos estos amores, nuestras almas aun necesitan más. Porque hay un amor que está por encima de todos estos amores; un amor que trasciende nuestra humanidad; un amor que nos devuelve el carácter eterno de nuestras almas; un amor que llena cada recóndito de nuestro ser; un amor que nos dignifica como seres humanos y nos establece con un propósito que le confiere un valor incalculable a nuestras vidas. Es el amor de Dios. ¡Es el amor de los amores!
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.
Jeremías 31:3
NO HAY QUE TEMER

Temía estar solo,
hasta que….
aprendí a quererme a mi mismo.
Temía fracasar…
Hasta que….
Me di cuenta que,
únicamente fracaso si no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que….
me di cuenta que,
de todos modos opinarían de mi.
Temía me rechazaran, hasta que…
entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor,
hasta que…
aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que…
Descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que…
Aprendí que no es el final,
sino más bien el comienzo.
Temí al odio, hasta que…
Me di cuenta que no es otra cosa más que “IGNORANCIA”
Temía al ridículo, hasta que…
Aprendí a reírme de mi mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que…
comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que….
comprendí que no podía herirme más.
Temía a la oscuridad,
hasta que…
Vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio,
hasta que…
Vi que aún la mariposa más hermosa, necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas
en cada día tengan mas vida,
y si nos sentimos desfallecer…..
….. no olvidemos que al final…
siempre hay algo más…

martes, 21 de abril de 2015

Sin unión no hay bendición

“COMO si alguno hallara mosto en un racimo…” (Isaías 65:8)
Dios le dijo a Isaías: “Como si alguno hallara mosto en un racimo y dijera: “No lo desperdicies, porque bendición hay en él”…” (Isaías 65:8) . No se puede hacer vino con una sola uva; necesitas un racimo entero. No se puede ganar un partido con un solo jugador; hace falta todo un equipo. Toma nota de algunas cosas que tratan sobre cómo trabajar en equipo:
(1) Los miembros de un equipo deben cuidarse unos a otros.
Las personas indiferentes en un equipo nos recuerdan a dos náufragos sentados juntos en una punta de la barca sin hacer nada. Mientras que al otro lado los demás están achicando agua frenéticamente, el uno le dice al otro: “¡Gracias a Dios que el agujero no está en nuestro lado!”.
(2) Los miembros del equipo deben comunicarse.
Durante el huracán Katrina, cientos de personas murieron mientras los que podían ayudarles no hacían nada. ¿Por qué? Porque la comunicación falló…
(3) Tus “derechos” deben estar en segundo lugar.
El éxito del equipo siempre debe estar por encima de tus intereses personales. Tu actitud de “lo haré a mi modo porque sé que así funciona” priva a los demás de la oportunidad de participar, aprender y crecer, dejando el trabajo a medias y de mala manera.
Un día, un campesino vio que un camión del departamento de autopistas se detuvo en el arcén de la calzada. Un hombre se bajó del camión, excavó un hoyo en la tierra y volvió a subirse. Después bajó el otro ocupante, tapó el agujero y volvió a la cabina. Cada cincuenta metros, el insólito proceso se repetía. “¿Qué están haciendo?”, preguntó el campesino. El conductor le contestó: “Estamos trabajando en un plan de embellecimiento de la autopista, pero hoy, el que planta los árboles está enfermo”. ¿Cuál es la moraleja? ¡El Señor bendice a los que trabajan unidos [para Él y para sus propósitos]!
STRESS AL MÍNIMO

1.Tomemos siempre tiempo para nosotros mismos, por lo menos 30 minutos diarios.
2.Estemos al tanto de nuestro medidor de stress, sepamos cuando dar un paso atrás y tomarlo con calma.
3.Concentrémonos en controlar nuestra propia situación, sin controlar a nadie más.
4.Ejercitarnos diariamente quemará los químicos del stress.
5.Comamos mucha fruta fresca, vegetales, pan y agua, démosle a nuestro cuerpo lo mejor para que rinda al máximo.
6.Perdonemos a los demás, no guardemos rencor, y seamos tolerantes, no todos son tan capaces como nosotros.
7.Ganemos perspectiva sobre las cosas, ¿cuán importante es un asunto?
8.Abrazos, besos y risa… divirtámonos y no temamos compartir nuestros sentimientos con otros.
9.Identifiquemos los factores estresantes y planeemos mejorar la forma de enfrentarlos la próxima vez.
10.Juzguemos en realidad nuestro rendimiento; evitemos metas más allá de nuestro alcance.
11.Mantengamos una actitud positiva… nuestra perspectiva puede influir en los resultados y en la manera como los demás nos tratan. 
12.Limitemos el uso de estimulantes… afectan nuestra percepción y conducta.
13.Manejemos bien nuestro dinero, busquemos asesoramiento y ahorremos al menos el 10% de lo que ganamos.
14.“No” es una palabra que necesitamos aprender a usar sin sentirnos culpables.
15.Las actividades al aire libre ya sean por nuestra cuenta ó con amigos y familiares, pueden ser una gran manera de relajarnos.
16.Escuchemos nuestra música favorita en vez de ver televisión.
17.Dejemos de fumar; estresa nuestros cuerpos diariamente sin mencionar que nos mata.
18.Nuestras relaciones: cultivémoslas y disfrutémoslas, aprendamos a escuchar más y hablar menos.
19.Durmamos bien, con un colchón firme y una almohada de apoyo; no nos sobrecalentemos y permitamos mucha ventilación.
20.Regalémonos una vez a la semana un masaje, una cena fuera, una película… la moderación es la clave.
21.Comprendamos las cosas desde la perspectiva de los demás.
22. Verifiquemos la información de las fuentes antes de explotar.
23. Preocupémonos menos, en realidad no hace que las cosas se completen mejor ó más rápido.
24. Tomemos un retiro regular a nuestro lugar favorito, hagamos a los feriados parte de nuestro plan y presupuesto anual.
25. Fijémonos metas anuales… planeemos lo que queremos lograr basado en nuestras prioridades en nuestra carrera, relaciones, etc.
26.Entusiasmémonos la vida… cada día es un don, sonriamos y estemos agradecidos de que somos parte del cuadro más grande.
No cabe duda que vivimos en una sociedad occidental moderna caracterizada por el stress. Por todos lados escuchamos y leemos de las consecuencias que una vida estresada en extremo tiene sobre nuestra salud. Por ese motivo y aunque estoy convencido de que aprender a descansar en Dios es la mejor alternativa a la vida estresada les comparto estos consejillos que, aunque de origen desconocido, no dejan de potencialmente traer sabiduría en cuanto al tema a nuestras vidas.
Adelante y que Dios les bendiga.

martes, 14 de abril de 2015

MATRIMONIO EL PODER DE LA CONEXIÓN

Matrimonio: Una buena conexión tiene el poder de añadir valor y riqueza a las relaciones.
La conexión con otra persona produce una confianza y un apoyo mutuo que da la posibilidad de aumentar considerablemente la producción y la rentabilidad de cualquier actividad humana.
Eclesiastés 4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. El contexto bíblico se refiere a como el esfuerzo de dos personas trabajando en conjunto van a obtener una mayor rentabilidad y van a disfrutar mucho más efectivamente de las bendiciones de la vida.
Efesios 4:1-4 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados: con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.
El propósito de la conexión en el matrimonio es generar una unidad entre ambos, que sea capaz de superar cualquier obstáculo en la vida. Es establecer una unidad en humildad, mansedumbre, paciencia y amor, capaz de mantener una relación saludable.
 
La conexión comienza con una comunicación sincera, libre y transparente entre ambos cónyuges. Y para obtener una comunicación efectiva es necesario establecer algunos parámetros esenciales, especialmente cuando usted necesita comunicarle algo importante a su pareja.
• El propósito de la comunicación debe ser para edificar, construir y afirmar la relación.
• Escuche con paciencia. No se apresure a responder ni a sacar conclusiones precipitadas.
• Preste atención. Mantenga contacto visual y discipline su mente a captar el mensaje.
• Confirme el mensaje con preguntas aclaratorias. Ponga ejemplos. Pregunte sin presionar.
• Reflexione sobre el mensaje recibido. Reconozca que su cónyuge se ha sentido afectado(a).
• Acepte el punto de vista de su pareja. Resista el impulso de defenderse, o de culpar a otros.
• Cuando llegue su turno de hablar hágalo con palabras sabias y edificantes.
Cuando ambos cónyuges desarrollan una comunicación efectiva donde ambos se sienten libres de expresar sus sentimientos, emociones y sus puntos de vista sobre cualquier tema, entonces se produce una conexión emocional y un ambiente sano para mantener la relación matrimonial agradable.
Una vez que se establece la comunicación efectiva en un matrimonio, pueden desarrollar una unidad espiritual, emocional y en la intimidad sexual que va a producir grandes beneficios al matrimonio y la familia. Esto es Conexión.
 
Cuando una pareja se siente conectada entre si, pueden enfrentar mucho mejor cualquier obstáculo de la vida, ya que siempre se sentirán apoyados, comprendidos y amados; con la fuerza suficiente para superar las dificultades, cualesquiera que sean y caminar por la aventura de la vida de victoria en victoria.
Si te sientes desconectado de tu pareja, primero prepárate en oración y luego pídele a tu cónyuge que tomen un tiempo para hablar sinceramente. No para regañar, ni para sacar los defectos del otro, sino simplemente para aclarar pensamientos y fortalecer la relación.
Háganlo con suficiente tiempo, sin presiones de ninguna clase y completamente a solas.
 
Tengan paciencia. Si no han tenido el hábito de una comunicación efectiva y han estado desconectados, va a tomar un tiempo el volver a conectarse, pero no se desanimen. Sigan trabajando sin cesar, con mucha humildad y mansedumbre hasta alcanzar una conexión sincera con su pareja.
Algunos casos son más difíciles por causa de heridas del pasado. Si siente que le cuesta mucho abrirse y desarrollar esa conexión emocional con su pareja, pida ayuda con su líder espiritual o un consejero cristiano, para que pueda sanar sus heridas emocionales y estar listos para la conexión con su cónyuge. 
Recuerda que el primer nivel de conexión que debemos tener es la conexión con nuestro Padre Celestial, mediante una actitud de aprender y vivir los principios bíblicos de vida. Entonces el Manantial Celestial de vida fluirá para nosotros ríos de agua viva que nos darán la capacidad de perdonar, de ser humildes y mansos, y mantener una conexión amorosa y pacifica con nuestra pareja.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro mas valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!
El Ministerio Internacional de Evangelización, Adoración y Alabanza "Convicción tu radio" Tiene el gusto de invitarlos a un taller de capacitación para el liderazgo Juvenil, pastores, padres de familia, personas que trabajen con adolescentes y jóvenes, medios de comunicación, diseñadores gráficos, dictado por SOLUCIONES JUVENILES, el sábado 18 de abril a partir de las 8:30 a.m hasta la 1:00 p.m en la iglesia Shalom. Es totalmente gratuito!
Los esperamos!!!

sábado, 4 de abril de 2015

MANEJANDO LA IRA

La ira ha llegado a representar muchos sentimientos fuertes y negativos en los seres humanos. (Agotamiento excesivo, vergüenza excesiva, frustración excesiva, rechazo).
No todo lo que se clasifica como ira es una violación de la ley de Dios. Efesios 4:26 dice: Airaos pero no pequéis, lo cual demuestra que hay una diferencia entre una emoción intensa y una hostilidad furiosa que se condena persistentemente en la biblia.
La ira no es sólo algo emocional, sino también bioquímico.
Nuestra reacción al sentimiento de ira es más intencional y sensible al control de nuestra voluntad. Cuando repetimos el suceso perturbador una y otra vez, en nuestras mentes, y buscando oportunidades para vengarnos o estallamos de ira, hemos cruzado la línea y entramos en lo que es pecaminoso.
La biblia habla del dominio propio y dependiendo del temperamento individual, algunos van a hacerlo mejor que otros, pero contamos con la ayuda del Espíritu Santo quien nos guía tiernamente en la dirección que él requiere.
La ira inaceptable es la que nos guía a hacerle daño a nuestro prójimo. Andamos por un terreno peligroso cuando nuestros pensamientos y acciones comienzan a guiarnos hacia una actitud de odio. Ni siquiera la defensa del Señor Jesucristo justificaría esa clase de agresión.
E. Stanley Jones ha declarado que es más probable que un cristiano peque por sus reacciones que por sus acciones. Jesús dijo: que presentemos la otra mejilla, sabiendo que Satanás puede hacer uso devastador de la ira en una víctima inocente. Además dijo en Mateo 5:22 Cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio. La ira pecaminosa puede ocurrir dentro de la mente aunque nunca llegue a mostrarse en el comportamiento.
Debemos armonizar los descubrimientos psicológicos de que la ira se debe ventilar con el mandamiento bíblico de que seamos “lentos para la ira”. Dios no quiere que reprimamos nuestra ira enviándola al banco de la memoria sin que la hayamos resuelto.
Algunas maneras de poner en libertad a las emociones que se encuentran reprimidas:
1. Hacer del problema que nos irrita un motivo de oración.
2. Explicar nuestros sentimientos negativos a una tercera persona, que sea madura y comprensiva, la cual puede aconsejarnos y guiarnos.
3. Ir a la persona que nos ha ofendido y mostrarle un espíritu de amor y perdón.
4. Comprender que muchas veces Dios permite que ocurran acontecimientos que nos frustran y perturban enormemente, para enseñarnos a tener paciencia y ayudarnos a crecer.
5. Darnos cuenta de que no hay ninguna ofensa que alguien nos haga que pueda ser igual a nuestra culpa delante de Dios, y sin embargo, él nos ha perdonado; ¿no estamos obligados nosotros a mostrar la misma misericordia a otros?
En este asunto de la ira necesitamos devolver bondad en lugar de hostilidad. Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Mt. 5:43-44.
Gracias a Dios tenemos emociones y podemos airarnos, pero además de esas emociones y la libertad que Dios nos da para ser nosotros, él ha provisto a través de Jesucristo el dominio propio para que no nos dejemos llevar por esta emoción y cometamos errores de los cuales tengamos que lamentarnos amargamente.
“Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo y no deis lugar al diablo” Efesios 4: 26. 
No estamos solos, contamos con la ayuda del Espíritu Santo quien nos guía y nos transforma, sólo necesitamos estar dispuestos a cambiar y dejarnos guiar por El.